• Heike Göltenboth

Estado de Flow

Los niños pequeños lo están casi todo el tiempo.

En este estado que hace que el tiempo pase volando.

En el que actúo y creo sin esfuerzo con mi cuerpo, mis manos, mi ser. Todo fluye, soy uno conmigo mismo y con mi entorno inmediato. Nada me distrae.


Estoy completamente en el ahora, sin esfuerzo me siento a la altura del reto, me llena de alegría, no siento presión.

La energía sigue a la atención: mi atención se centra por completo en el sujeto.

No me canso, al contrario: mi copa se llena.

Puede parecerse a un estado de meditación, o a la sensación que tengo cuando me siento junto al mar o me baño en él. Las olas van y vienen, mi respiración va y viene. Todo está en equilibrio. No hay ni un poco de exceso ni un poco de defecto.



Cuando experimentamos periodos como éste, podemos preguntarnos: qué nos ha llevado a conseguirlo? Cómo puedo entrar en esta sensación, cómo puedo experimentar este estado tan a menudo como sea posible, que me nutre y al mismo tiempo me permite ser tan creativo y productivo?


Un aspecto de esto que es fundamentalmente importante para mí es rendirse al momento.

Pongo el teléfono en silencio, o lo apago del todo.

Cierro los ojos por un momento y me conecto con mi respiración. Al hacerlo, me conecto conmigo mismo. No hay nada que hacer más que aceptar lo que es.

Mi respiración fluye. Sin esfuerzo. No hay juicios ni presiones.


En este espacio nace la creatividad.


De corazón, Heike


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